Mientras “la abogada de clase media” llegó a su techo, a quien parecen habérsele vaciado los frenos en plena pendiente es a Alex Kouri. En varias de las mediciones más recientes, el ex alcalde del Callao se ubica por debajo de la barrera del 20 por ciento, marcando una tendencia descendente con la que no sabe cómo lidiar.
Quizás por eso, en la entrevista que le hizo Jaime Baily dos domingos atrás, Kouri lucía tan melancólico como el muñeco de dunlopillo que su equipo de campaña hace pasear por las calles de Lima, vestido con los colores amarillo y azul de Cambio Radical.
En este contexto, sazonado por las acusaciones de apoyos “por lo bajo” y pedidos para reinstaurar la pena de muerte, ha tomado fuerza la candidatura de Susana Villarán, la ex ministra de
El electorado peruano es emocional. Por eso su descripción y sus actitudes encajan tan bien con las teorías sobre espiral de silencio, temor al voto perdido e influencia de las encuestas en las decisiones electorales. Precisamente en este punto, convendría evaluar cuál es el verdadero “voto perdido” en la competencia por el sillón de Nicolás de Rivera
De hecho, la población comienza a percibir que entre los tres corredores que en la quincena de agosto marchan adelante en esta carrera, hay uno que --a la luz de los estudios de opinión pública y el análisis de las tendencias electorales-- no ganará de ninguna manera. Y ese candidato, para tristeza de José Barba y sus allegados, es Alexander Kouri.
Así las cosas, no hay que ser mago para vaticinar que la justa de octubre se definirá entre Lourdes Flores y Susana Villarán y que, gracias a Dios, Lima tendrá desde enero del